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“(...)un crítico se acercó y me dijo: “Realmente, por fin algo de tanta calidad y tan genuino””
 
 
 

Roxana Fontán

“Malena simboliza la mujer del tango”

 

Empezó a los 6 años. Integró compañías célebres como “Tango X 2”, conoció escenarios internacionales, y ahora acaba de triunfar en Manhatan con su espectáculo “Fontango”. En el 2008 presentará su CD dedicado a Piazzolla, “Renaceré en Buenos Aires”.

Fue una niña prodigio. Proveniente de familia de artistas, comenzó a mostrar su arte a los 6 años. El debut televisivo de Roxana Fontán llegó en Canal 9, allá por 1981 en el programa “Grandes valores de hoy y de siempre”, después desembarcó en la popular “Botica de Tango” de Eduardo Bergara Leumann donde participó entre 1983 y 1987.  En la actualidad es la voz de La Esquina Carlos Gardel, pero entre sus antecedentes consta que pasó por la compañía "Tango X 2" de Miguel Ángel Zotto; acompañó a Gloria y Eduardo en el show "Todo Japón", y participó en la compañía “Avantango”.  A fines de setiembre pasado actuó en Manhatan, en el marco del festival “Noches Argentinas”, con su propio espectáculo, “Fontango”, escrito por ella misma y donde canta, baila y actúa. “En este caso es mi proyecto y el protagonismo pasa por mi voz y mi trabajo, donde está incluida la forma de ser del porteño, con el humor, el romanticismo y el dramatismo que tiene. Canté temas del CD “Se dice de mí” y del nuevo álbum, “Renaceré en Buenos Aires”, que le dediqué a Astor Piazzolla y que aún no presenté en Buenos Aires”. Además de prepararse para lanzar en el 2008 su flamante CD dedicado a Astor,Roxana es mamá de Luan, de 5 años, y está en pareja con el bailarín Pablo García.

- ¿Cómo te recibió el público de Manhatan?
- La Sala Symphony Space estaba repleta, con más de 700 personas, todas de pie cuando terminé de cantar “Malena”. Luego un crítico se acercó y me dijo: “Realmente, por fin algo de tanta calidad y tan genuino”. Fue una experiencia hermosa, me hizo muy feliz…
- Empezaste el camino de la música  desde muy joven, y en Grandes valores y La botica, lugares que muy simbólicos para varias generaciones…
- Fueron puntuales. Se respetaba y se manejaba un código respecto al tango que me parece que hoy en los medios esta faltando. En este nuevo contexto a los artistas se nos hace difícil. En otros momentos había fijo dos días a la semana dos programas de tango.
- ¿Qué pasó?… Porque de hecho el público de tango sigue existiendo.
- Sigue existiendo, lo que pasa es que vamos a otra velocidad y “Grandes Valores” iba al ritmo de esa época. Hoy por hoy, hay que darle una vuelta. Y está el tema comercial también…
- Venís de una familia de músicos y de actores…
- Mis  viejos se conocieron haciendo teatro vocacional. Mi abuelo, en ese entonces, tocaba en radio Libertad y se jubiló como músico de radio, acompañaba a las figuras de aquel entonces.
- No debe haber sido difícil convencer a tus padres para ser artista… 
- No creas. La única manera de que tranzaran era que estudiara otra cosa y como me gustaba el dibujo publicitario, me recibí y después seguí estudiando teatro.
- ¿Ejerciste alguna vez?
- Un año, a los 22, cuando creí que quería dejar de cantar. Un año y algo me dediqué al negocio publicitario. Entré a una editorial y me fue muy bien, me encantaba, hasta que entendí que esto era lo mío. Yo me apasiono por lo que hago, en realidad siempre está la duda sobre qué es lo que más me gusta…
- ¿Todavía?
- Sí, porque cuando empecé a estudiar teatro, me consideraba actriz.
- ¿Qué busca una cantora de tango en el teatro?
- La idea era que no solamente quería cantar sino, justamente, decir… No formar el cliché de los referentes del tango, que son maravillosos, pero entendía que “maravillosos” siguen siendo ellos. Yo quería decirlo a mi manera. En un futuro me veo trabajando como actriz.
- ¿Recibiste influencia de alguna artista?
- Hubo cantoras que me rompieron la cabeza. Lolita Torres, Tita Merello, Susana Rinaldi, Virginia Luque son todas mujeres que empezaron de distintas maneras. Pero todas se han expresado con verdadera personalidad. Ninguna pasó desapercibida, eso quiero lograr.
- ¿Por qué elegiste interpretar Malena a capella?
- Malena para mi simboliza la mujer del tango. Cuando la estrené, hacía solo la introducción. Después surgió la idea de hacerlo todo a capella y… finalmente salió muy bien.
- ¿Qué cambió en la artista, la presencia de Luan, el hijo que tuviste con Júnior?
- Mi vida cambió completamente porque él es el centro de todo ahora. Tal vez sea algo difícil de entender, pero hasta estoy segura de ser más afinada gracias a él. Su presencia en mi vida me ha vuelto mucho más sensible.

Como mamá, Roxana es feliz viendo cada paso del crecimiento de su Luan. Como artista, lejos quedó aquella niña que empezó a cantar hace años en un mundo de adultos. Para ella el principal interés siga estando en dejarse sorprender por lo que le depare cada tango, cada noche.

Florencia Guerrero

 

 

Acho Manzi.

“Padre, nunca claudicaste tu forma de vivir”

 

El 1º de noviembre de este año Homero Manzi cumpliría cien años. Su hijo evoca hoy aquí  con sus versos al hombre político y al artista.

Estamos dialogando con Homero Luis Manzione, al que todos conocemos como Acho Manzi, compositor, letrista y -este es el tema que nos ha llevado a entrevistarlo- hijo de Homero Manzi. El autor de “Sur” cumpliría, el primer día de este noviembre, cien años. Es por tal motivo que Acho está a punto de partir hacia Italia, a la ciudad de Polla, provincia de Salerno, de donde son originarios los Manzione. De allí, pasará a Roma, en cuya Cámara de Diputados se nombrará a Homero Manzi “Hijo Dilecto de Italia”.

   -Acho, ¿cuál es el primer recuerdo que guardás de tu padre?
   - De ese primer recuerdo me enteré años más tarde. Fue el 6 de marzo de 1933, y yo acababa de nacer. Ese día, el viejo me escribía el poema “Contestaciones para acunar tu infancia”, que termina así: “Sí, prometo esperarte para que tú me alcances/ y seamos los dos altos y con sombrero./ Y ahora, si te duermes, tendrás al despertarte/ una tarde, una estrella, una calle y un trueno./ Sí. Sí. Sí. Te prometo”.
   - Los tangos, por supuesto, vinieron bastante después. Pero el único que compusiste con tu padre fue “El último organito”, y creo que no hacía falta más, ya que se convirtió en un clásico. ¿Fue tu primera obra?
   - No. Mi obra inicial se tituló “Rey del bosque”. Era un fox trot y me lo grabó la Santa Anita. Le siguió otro fox trot, “Ceniza al viento”, que, como el anterior, también hice en letra y música. Poco después, en 1948, me pasé a las filas del tango y compuse “El último organito”.
   - Lo firmaste simplemente como “Acho”, ¿verdad?
   -Sí, como a todas mis composiciones iniciales. Luego de la muerte de mi padre, comencé a usar el Manzi.
   - Pero también tenés algo que ver con “Milonga sentimental”.
   -Ah, sí. Estaba en California cuando decidí, al enterarme de la grabación de esa milonga por Julio Iglesias, hacer una versión en inglés. Me llevó varios meses y la titulé “My Sentimental Song”, es decir, “Mi canción sentimental”. Esa es otra colaboración con mi padre. Aunque bastante tardía.
   - Cambiando de tema, ¿qué podés decir de tu padre como político?
   - Hablar de este tema sería algo interminable. Podría decirte que nunca hizo política de “una manera deportiva”, como él mismo señalaba críticamente. Podría decirte, por ejemplo, que fue un defensor del interior del país, de los colonos y los jornaleros explotados por los monopolios, y creía que la industrialización del Estado sería la solución. Fue un ecologista en sus críticas a los gobiernos que estaban ocupados en la venta de los bosques. Por eso, en 1936 se desafilió a un radicalismo presidido por Alvear, y en 1946 vio en Perón al continuador de la obra iniciada por Yrigoyen.
   - Volvamos a la canción. ¿Cuál fue la primera composición de Homero?
   -La primera fue un tango, “El pibe”, con música de su primo Oscar Prestera, escrito con apenas once años. Ese primo terminó por ser un prestigioso cardiólogo y lo vigiló en cada una de sus operaciones cuando su enfermedad final. Le siguieron “Déjenme solo”, tango con Antonio Roganti, de 1920; “¿Por qué no me besas”, vals con Francisco Caso, de 1921; “Como un recuerdo”, subtitulado “A París”, con el mismo músico, de 1922; de igual año son “Valsecito de antes”, vals con Antonio Sureda, y “Yo me quiero divertir”, tango con Caso; del ’23 es el tango “Chimentos”, con José Marco, y su primera obra de repercusión, el vals “A su memoria”, con Sureda. Cuando se casó la hermana de mi padre, Dora, Sureda tocó, para que bailaran los novios, precisamente “A su memoria”.
   - Además de irte a Italia, sé que has compuesto algunos tangos para homenajear a tu padre en el centenario...
   - Es cierto, los compuse con el “Tata” Cedrón. Uno de ellos es “Padre”, que dice: “Tus manos se hacen largas, tus ojos se hacen sombra, / y nunca claudicaste tu forma de vivir./ A veces me sorprende la gente que te nombra;/ ¡nunca te resignaste por tener que partir!”.
   “A veces me sorprende la gente que te nombra”... Es cierto; a cien años de su nacimiento, todos aún nombran a Manzi. Cosa que seguirá ocurriendo en los próximos centenarios.

Roberto Selles

 


No habrá ninguno igual…

Además de ser considerado “el poeta del tango”, Homero Manzi fue docente, periodista, guionista de cine, dramaturgo, director cinematográfico y dirigente sindical. Vivió apenas 44 años, pero construyó una pródiga trayectoria en múltiples facetas.
Homero Nicolás Manzione Prestera nació el 1º de noviembre de 1907 en Añatuya, Santiago del Estero. Tenía siete años cuando su padre lo manda a Buenos Aires, como alumno pupilo en el colegio Luppi, de Pompeya.  A los 17 años comienza a interesarse en la política: abre un ateneo de la Unión Cívica Radical e ingresa a la Facultad de Derecho. Dicta clases de Historia y Castellano en los colegios Mariano Moreno y Domingo Faustino Sarmiento. A los 23, dirige la ocupación de la Facultad de Derecho en protesta por el golpe militar que el 6 de septiembre de 1930 derroca al presidente Hipólito Yrigoyen. El nuevo régimen lo expulsa de la facultad y lo destituye de sus puestos como profesor.
Se convierte en crítico de radioteatros en las revistas Micrófono y Radiolandia, mientras colabora en el diario Crítica. Al ańo siguiente fue uno de los fundadores de la Fuerza de Orientación Radical de la Juventud Argentina (FORJA), junto a Raúl Scalabrini Ortiz, Luis Dellepiane, Arturo Jauretche, Gabriel del Mazo y otros.
En 1937, con Hugo Mac Dougall adapta al cine hablado Nobleza Gaucha, la película muda argentina de más éxito. En 1942, funda con Lucas Demare, Enrique Muiño, Elías Alippi y otros la empresa “Artistas Argentinos Asociados”. Con Ulises Petit de Murat escribe el guión de La guerra gaucha, basada en la novela de Leopoldo Lugones, y más tarde Pampa bárbara
“Perón es el reconductor de la obra inconclusa de Yrigoyen”, declaró en 1947.  La Unión Cívica Radical lo expulsa de sus filas.
Fue electo presidente de la Sociedad Argentina de Autores y compositores de Música (SADAIC) y reelegido en 1950. Ocupa el cargo hasta su muerte - el 3 de mayo de 1951- ocurrida en el departamento de Ramón Carrillo, médico que fuera ministro de Salud Pública del gobierno peronista.

Entre sus letras inolvidables de tangos, valses y milongas podemos citar, entre otros, a: Sur, Malena, Barrio de tango, Che bandoneón, Discepolín, Fuimos, Romance de barrio, Solamente ella, Desde el alma, Tal vez será su voz, Oro y Plata, Milonga sentimental, Llorarás llorarás, Mañana zarpa un barco y Tu pálida voz.

 

 
 
 
 
Fotos propias y fotos cedidas por la Subsecretaría de Turismo de la Ciudad de BuenosAires - www.bue.gov.ar
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