Mora Godoy
“Mi marca de tango va más allá del baile”
Su escuela de tango cumplió el décimo aniversario; ya tiene giras armadas por el interior del país, y por Europa; y trabaja a pleno en el acuerdo que entabló junto con el Ministro de Cultura porteño, ingeniero Hernán Lombardi, para la creación del próximo Ballet de tango de la Ciudad.
Artista y emprendedora sin pausa. Son dos características que la distinguen. Mora Godoy siempre está “a full” de proyectos y actividad. Nos recibió en su remozada Escuela de Pueyrredón y Paraguay, la misma que inauguró en 1998, y donde en octubre último, el propio ministro de Cultura porteño, ingeniero Hernán Lombardi, anunció que se seleccionarán los nuevos talentos para el tango, con el objetivo de formar un ballet escuela, y la encargada de este gran proyecto será Mora.
“Este proyecto es una gran responsabilidad, y una obligación colosal para el Gobierno apoyar a todos los que estamos en el tango haciendo cosas. Yo tuve tres años un ballet escuela subvencionado por mí, del cual emergieron grandes bailarines que llegaron a ser campeones mundiales de tango escenario. Este proyecto lo realicé junto a Nicolás Cobos y Paola Jean Jean. Arranca con una audición abierta al público y no hace falta concurrir en pareja”, nos explica Mora.
Además, en conjunto con el Ministerio de Cultura de la Ciudad, la Escuela de Mora lanzará a partir del 11 de este mes el ciclo “Vocación Verano”, a través del cual se dictarán clases de tango, libres y gratuitas, en cinco centros culturales de la Capital: los lunes, en Resurgimiento (Artigas 2262); martes, Julián Centeya (San Juan 3255); miércoles, Chacra de los Remedios (Directorio y Lacarra); jueves, Adán Buenosayres (Av. Asamblea 1200); y viernes, Carlos Gardel (Olleros 3640). Habrá dos clases por día, una por la mañana, de 10 a 11,30 horas, y otra por la tarde, de 18 a 19,30, dictadas por los mejores maestros de la escuela y estarán dirigidas y coordinas por Mora.
- Este ballet de tango es el sueño de muchos desde hace largo tiempo, y la iniciativa de Cultura es un comienzo que seguro traerá polémica… ¿Será porque siempre estamos divididos?
- En el tango está todo muy dividido, y es difícil que nos agrupemos porque hay mucho individualismo. Hay cosas que se hacen y otras tantas que no. Por ejemplo, los músicos y cantantes tienen un sindicato muy fuerte que los defienden, en cambio los bailarines no tenemos nada, estamos totalmente huérfanos, ni siquiera nos unimos para hacer tarifas mínimas para las casas de tango. Hay un gran manoseo en este terreno, y la verdad es que la vedette de hoy es el baile. Sin baile, el tango no funciona en casi ningún lugar.
- ¿Cuándo inauguraste tu escuela?
- En 1998. Hace 11 años que tengo mi propia escuela con la habilitación municipal correspondiente. ¿Hoy en día quién tiene sede propia? Yo tengo una gran trayectoria internacional y grandes emprendimientos funcionando, y los sostengo en el tiempo. Durante tres años tuve un ballet-escuela. Fue mucho esfuerzo comprar esta sede y lo hice antes de tener mi propia casa.
- ¿Alquilabas?
- No, vivía con mi abuela Lía, en Viamonte y Paraná.
- ¿Cuáles son tus proyectos para este año?
- Arranco el año en un crucero que va de Buenos Aires a Punta del Este, ahí me bajo y voy hacer el show en el Hotel Conrad, como todos los años. Además, voy hacer algunas ciudades de la Costa Atlántica, y en febrero tengo el festival de Baradero y empiezo con los ensayos para el tour que arranca en abril, para Finlandia, Holanda y Alemania. Por otra parte, a partir del 14 de mayo hago todo el interior del país y a mediados de junio, nos vamos a España.
- ¿Recorrés Argentina y el exterior?
- Si, porque es muy importante no perder el afuera y el adentro. Lo internacional es como un gran premio, un gran título; y al Interior es importante. Me parece muy valioso llevar la compañía por todas las provincias. Desde ya que relego muchísimo económicamente, pero vale la pena.
- ¿Cuál es tu meta?
- Mi gran meta era llegar a Broadway y creo que el año pasado, con “Tanguera” lo logré. Fue un gran sueño que pude cumplir. Mientras yo armaba y creaba “Tanguera” imaginaba que iba a llegar a Broadway. Es anecdótico que yo no baile, pero lo hice durante cuatro años y siento que hay que despegarse del personaje y que seguramente voy a llegar con un nuevo musical.
- ¿Estás preparando un próximo musical?
- Si. Pero lleva tiempo armar un musical así. Después de “Tanguera” hice otras cosas que también precisaba, me fui de gira con mi compañía, armé coreografías para Iñaki Urlezaga y Maximiliano Guerra, fui mamá… Tenía que dar espacio a otros proyectos y bajar un poco esa vorágine laboral que tenía.
Con respecto al nuevo musical, estoy pensando armarlo junto al gran director de musicales de Londres, que me ayudó con Tanguera. Me gusta mucho trabajar una parte con música instrumental nueva y otra con tangos tradicionales arreglados, esa combinación me encanta.
- ¿Qué consejo les darías a las nuevas parejas que están surgiendo actualmente?
- En primer lugar, que estudien mucho distintas técnicas con diferentes maestros. Pero no una clase con uno y otra con otro. Yo estuve 17 años con Olga Ferri y paralelamente iba al Colón. Con mis maestros de tango, que fueron: Todaro, Pepito Avellaneda y Graciela González, estuve años. Graciela fue mi gran maestra.
- ¿Por qué?
- Porque Graciela González fue quien me sacó los vicios del ballet, me juntó las rodillas y me hizo acariciar el piso de una manera que nadie me había marcado. Es muy importante sumergirse en la técnica y que cada uno encuentre su propio estilo.
- ¿Y tú estilo, cuál sería?
- Yo estudié mucho tango puro. Primero desterré lo del ballet y después lo volví a incorporar. Soy bailarina de ballet y no puedo renegar de eso porque tampoco está bien, estaría renunciando a algo mío que forma parte de mí y de mi personalidad. Encontré la manera de fusionar todo, lo que hago con mi compañía tiene que ver con estas mezclas de baile que hoy me animo hacer mucho más. Fusioné la salsa, el candombe y el tango electrónico, pero dentro de un estilo de mucha técnica y de una fortaleza estética que tiene que ver con unir algunas cosas del ballet o del jazz.
- ¿Bailaste con tu hermano, Horacio Godoy, alguna vez?
- Sí, bailamos en exhibiciones, pero poco. Porque entre hermanos es como padre e hija, es raro. Mi hermano dice que con la hermana no. El cuenta su experiencia de una vez que bailamos juntos, que lo sacudí tanto que pensó que era un terremoto que pasaba. Horacio sí participa de todos mis espectáculos, siempre y cuando él pueda, porque realiza muchas giras y tiene también a La Viruta. Es un gran maestro y desarrolló un estilo propio. Tuvo un protagónico en “Tanguera” que fue inolvidable.
- ¿Cómo te llevas con la crítica?
- En un punto la crítica me gusta, porque cuando hablan de uno es porque realmente hacés cosas. “Ladran sancho, señal que cabalgamos”, me decía siempre mi abuela Lía. Por otro lado, todavía no termino de entender quién critica mal, porque el público cuando viene a ver mis espectáculos se va fascinado. Es muy fácil hablar, pero creo que el que parla es el que no hace nada. Dicen, que una persona cuando “llega” y es muy exitosa, tiene que tener la misma cantidad de admiradores como de enemigos. Mientras exista ese equilibrio, estoy cómoda.
- ¿Qué opinas de la crisis que vivimos en el 2009?
- Nos “mató” la gripe y la crisis mundial que está desde octubre del 2008. Los extranjeros toman muchos más recaudos y la Argentina está muy cara, sumado a la inseguridad que se vive día a día y a que los pasajes aumentaron mucho. Ahora que no viene tanto el turista, queda en nuestras manos seguir manteniendo y sosteniendo el tango. Tenemos que trabajar más, hacer más esfuerzos, intentar que haya más argentinos en las milongas, en las academias, y aplicar una política de precios y ofertas.
De todas maneras, el año pasado hice lo de Madero Tango y compartí cartel con Maximiliano Guerra, Patricia Sosa y Raúl Lavié. Desde mi lugar, luché y lucho muchísimo por mi espacio y por mi marca de tango que va mas allá del baile, tiene que ver con crear, dirigir y enseñar.
- ¿Qué opinas de los jóvenes milongueros?
- ¡Me encantan! De hecho, voy a llamar a Federico Naveira para tomar clases privadas con él. Me parece importante aggiornarse con todo lo nuevo.
Muriel Rébori y Silvia Rojas
Fotos: Alejandra Marín
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